Santiago de Compostela, 16 jun (EFE).- El alcalde de la capital gallega, Xosé Sánchez Bugallo, recibió hoy, "con cariño y agradecimiento", la Insignia de Oro de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) por su "compromiso", "cercanía" y "credibilidad" hacia la institución académica.
El actual rector de la USC, Senén Barro, hizo entrega del reconocimiento en el nuevo Centro singular de investigación en Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas, del que formarán parte 26 investigadores, una vez que el edificio se acondicione con los equipamientos científicos y tecnológicos necesarios.
"Durante los ocho años que fui rector de la USC, viví el compromiso del alcalde, su cercanía y credibilidad absoluta en la universidad", aseguró Barro, que será sustituido próximamente por Juan Casares Long.
A este respecto, el actual rector precisó que en ciudades universitarias "no son infrecuentes" la "falta de sintonía" entre las instituciones académicas y los ayuntamientos.
El rector agradeció el apoyo de Sánchez Bugallo en los últimos ochos años y aseguró que fue "fundamental" conseguir que el alcalde se comprometiera en "hipotéticos brindis al sol", entre los que citó el proyecto de Campus Vida, declarado Campus de Excelencia Internacional en el ámbito de las ciencias y las tecnologías de la vida.
Barro mencionó la implicación del Ayuntamiento compostelano en iniciativas como la creación de un parque científico-tecnológico, actualmente paralizado, y el apoyo de la Administración local para cambiar los usos de terrenos con el fin de extender el campus universitario.
Con el reconocimiento de la USC, Sánchez Bugallo renovó su compromiso de apoyo hacia la institución académica, porque, dijo, impulsar la universidad es una "apuesta estratégica" que, en un futuro, "marcará la diferencia" con otras ciudades.
"Cuando los recursos son más escasos -en referencia a la crisis económica- debemos fijar prioridades y, en este sentido, la posición de la universidad no ha de perjudicarse", proclamó el regidor de Compostela.
El nuevo centro singular de investigación en Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas, edificio integrado en el Campus Vida, requirió una inversión de 9,3 millones de euros -sin sumar el IVA-, de los que la mitad del coste aproximadamente se destinó a equipamientos, precisó Barro.
"Este modelo de gestión científica y tecnológica no fue fácil de vender, porque, en aquel momento, no había nada" parecido a lo que el equipo rectoral proponía, explicó. EFE
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